Verano gasolero

Acá decimos que es ‘gasolero’ al que en general gasta poco. Y si bien habíamos planificado un viaje en un ‘crucero’ desde Buenos Aires a Río, el diablo metió la cola y arruinó nuestros planes. A Luciano le debía unas vacaciones y pensaba pagárselas en este viaje que haríamos el mes que viene, en barco. Saldríamos desde Río de Janeiro (Brasil), tocaría Montevideo (Uruguay) y luego, Buenos Aires (Argentina). El barco es a todo ‘culo’ (muy lujoso) y es todo ‘all inclusive’. Más no se puede pedir!

Y de paso, además de concretar mi promesa a Luciano, mataba dos pájaros de un tiro porque contraté el crucero que sale y regresa a Río (Brasil). La idea era viajar en avión hasta Río unos cuantos días antes. Reencontrarme con Caio y disfrutar de su hospitalidad, de su familia y de los ‘diositos’ cariocas. Luego hacer el crucero contratado y al volver a Río, volver a hospedarme en la casa de Caio y seguir disfrutando de Brasil y regresar en avión a la Argentina.

Pero, como decía más arriba, el diablo metió la cola y me echó todo a perder. Por el lado de Luciano, porque desde que le avisaron que se quedaba sin trabajo, entró en una depresión que comienza a preocuparme. Y aunque creí que lo había convencido que quedarse sin trabajo, no era algo tan terrible, veo que mis esfuerzos no fueron tan efectivos como pensaba y Luciano no supera el hecho de estar desempleado, hasta llegar al extremo de decirme que no quería ir al crucero.

Y por mucho que intenté que reconsiderara la decisión, no lo logré. Luciano me decía que no tenía ánimo para disfrutar un viaje así y que lo postergáramos para después. Después, cuando? Además, ya lo había terminado de pagar y tenía que averiguar si era posible cancelar el viaje o postergarlo, ya que de otra manera perdería el dinero que había abonado. Luciano me sugirió que yo hiciera el viaje y llevara a otra persona (léase Nachito, la Agus, mi viejo, Caio, Tomi y varios candidatos más).

Al principio, evalué la proposición de hacer el viaje con otra persona. Los qué ‘picaron en punta’ (los candidatos) fueron el Nachito y Caio. El resto, el Tomi, la Agus, el Matius y el Sebi, eran las otras opciones. Pero, definitivamente, me pareció una ‘guachada’ (vileza) de mi parte, dejar a Luciano, abandonarlo de alguna manera, aunque él mismo me lo estuviera pidiendo. Más reemplazándolo (excepto el Nachito) con algún ‘diosito’ con el cual, iba a coger durante todo el viaje…

La solución vino por el lado de mi viejo cuando lo consulté para saber qué opinaba. Y me salió con una probable solución que yo no había pensado. Él me iba a devolver el dinero del viaje (un poco más de u$s 2500) para que hicieran el viaje, el Nachito (que no había tenido viaje de estudios) y el Tomi (a quién considera como otro hijo y quiere mucho). Mi viejo se iba a encargar de hablarlos y convencerlos de hacer el viaje. Así que por ese lado, estaba todo solucionado.

Realmente, el Nachito y el Tomi se merecen un viaje así. Lo que mi viejo no pensó, era que el Nachito y el Tomi, juntos, en un viaje de placer, iban a estar cogiendo/follando durante toda la travesía. Porque aunque el Nachito y el Tomi lo nieguen, y a mí no me conste, creo que los dos tuvieron sus ‘agachadas’ (sexo) el uno con el otro. Pero bueno, ya son mayores de edad y saben lo que hacen. Y si quieren encamarse todos los días que dure el viaje nada ni nadie se los impedirá.

Lo que no me terminaba de ‘cerrar’ (convencer) era la idea de quedarnos los tres en la nueva casa vieja, que ya es chica para dos, imagínense para tres. Y con el ánimo medianamente bajo de Luciano, le dije de irnos unos días a la casa de campo para cambiar de ‘aire’. Incluso podríamos invitar a la Agus, o a Carlitos que quisieran pasar un verano ‘gasolero’ en el campo. La invitación se la hice extensible a todos los ‘diositos’ y ‘pollitos BB’ y otro tanto, hizo la Agus con algunas amigas.

Así que por ese lado, estaba todo solucionado. Cambiamos nuestras vacaciones en un crucero más algunos días en Río por unas vacaciones ‘gasoleras’ (económicas) a 60 km de Rosario. En fin. Es lo que hay. Luciano, estuvo conforme porque Carlitos y la Agus comprometieron sus ida. También el Colo y el Gasti y algunos de los ‘pollitos BB’. Faltaba la madre de Luciano y la abuela y podíamos cantar ‘bingo’ (completos). Por suerte, como no se llevan bien conmigo, no se meten.

La casa del campo me trae muchos recuerdos. Algunos lejanos y otros más cercanos. Pero la mayoría gozosos y graciosos. Viví tantos momentos lindos e imborrables en la casa de campo que me da lástima que mi viejo la venda. Claro que no va a ser de un día para el otro, porque la situación económica acá está mala en todo sentido y las ventas de cualquier cosa, se cayeron estrepitosamente. Y lo mismo va a pasar con esa casa, que mi viejo se olvide que la va a vender de un día para el otro.

Lo mínimo para poder venderla fácil o alquilarla, en su defecto, sería construir una piscina. También un quincho, con un baño y un buen asador de gran capacidad con fogón, horno de barro y todo eso. También un lugar donde guarecer los autos en caso de mal tiempo, porque la casa es grande pero sólo tiene lugar para guardar bajo techo a un auto y medio. Es decir, uno está totalmente bajo techo y el otro solamente la mitad. Con esos anexos, quizás encontrara compradores o locatarios temporarios. Así que todo esto es lo que por ahora ocupa mi mente, además de Luciano y del embarazo de la Agus. Los dos me brindan el bienestar y la felicidad que necesito y por ende, les tengo que devolver actitudes parecidas. Hoy por hoy, Luciano está más frágil que la Agus, aunque ésta, aparenta por fuera una fortaleza que por dentro, a veces, no tiene. Y esto no lo conocía. La vengo conociendo desde que estamos conviviendo y aunque la Agus se lleve al mundo por delante por dentro es muy frágil. De todos modos, estando los 3 juntos, compartiendo un lugar amplio y querido, como es la casa de campo, creo que la vamos a pasar más que bien. Más si también vienen los que comprometieron su asistencia. Creo que todo es cuestión de estar predispuesto a pasarla bien y disfrutar de la vida como se debe. Tampoco todo es sexo en la vida, no? Jaaaaaaa…

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Lazos de familiaridad

Con pena y sin gloria pasaron las fiestas navideñas del año pasado y recibimos el 2019. El fallecimiento de mi abuelo materno, días antes de Nochebuena, hizo que la celebración de esa fiesta, se aborte. Mi vieja decidió que quería estar ‘sola’ con sus recuerdos y a pesar de que ni el Nachito ni el Tato compartían mucho esa idea, terminaron cediendo a los deseos de mi vieja. Así que nos reunimos en casa, mi viejo, mis hermanos, Tomi (que no es mi hermano pero casi) y yo.

Luciano, para variar, se fue a la casa de la madre, a pasar esas fiestas con la madre, las tías, la abuela y el hermano. La familia de Luciano, excepto el ‘Enzi’ (Enzo) que es el hermano, no termina de digerir la relación homosexual que tenemos Luciano y yo. Y así como no aceptan la relación, tampoco me aceptan a mí. Hacen como el avestruz, que esconde la cabeza bajo el ala cuando está en peligro. La familia de Luciano hace lo mismo: ‘ojos que no ven, corazón que no siente’.

La Agus se reunió con su familia, no con la más íntima, sino con todos los Lucchessi, que si bien no son muchos, desde la muerte del ‘don’, tienden a agruparse para las fiestas de fin de año. Con esto quiero decir, que nosotros, volvimos a ser los 5 gatos que compartimos la Nochebuena y la Navidad. Pero, al igual que la Nochebuena, poco después de la una de la madrugada, tanto el Tato, como el Nachito y el Tomi, se fueron, los dos primeros a reunirse con las novias y el Tomi con la madre.

Mi viejo, se fue a dormir casi después que se fueron los pájaros y yo me quedé más solo que loco malo. Y sino fueran por los ‘wsp’ de los ‘diositos’ y de algunos ‘pollitos’ que me deseaban felicidades, más los de algunos alumnos y colegas, que hicieron otro tanto, hubiera terminado la noche, siguiendo los pasos de mi viejo pero en la cama del Nachito. Y hubiera sido un terrible error, porque media hora después, me llegaron nuevos ‘wsp’ de gente que iba para la nueva casa vieja.

Obvio que no los esperaba, por no haber usado el sentido común. Dónde se iban a reunir, sino en la casa de otro gay, todas las parejitas (o no) de gays que no salieron del closet todavía y que por ende, todavía se tienen que andar ocultando? En mi nueva casa vieja, obviamente! Así que no tuve más remedio que trasladarme al nuevo nido. Y ahí sí fueron llegando, con mucha bebida pero nada de comida, el Gasti y el Colo, Carlitos, el Pela y algunos ‘pollitos’ conocidos y desconocidos…

Definitivamente, estoy perdiendo la amistad de los ‘diositos’. Seguimos siendo amigos pero ya no hay derechos y creo que nadie los reclama. Tienen nuevos amigos, otras actividades y nuevos compromisos y no hacen el mínimo esfuerzo para juntarnos como antaño. En fin, las cosas cambian. Obviamente, con los más chicos, el ambiente era el mejor y el clima de amistad, increíble. Hasta que en un momento dado, alguien puso música ‘bolichera’ y nos pusimos a bailar.

El exceso de alcohol hizo el resto. Uno de los ‘pollitos’ que vive muy cerca, fue a la casa y trajo sidra y una bola de luces audio-rítmicas que no sé como conectó pero con la que creó un clima espectacular para bailar, transar (acariciar) y ‘chapar’ (besar) y hacer otras ‘cosas’. Y a medida que el alcohol se iba concentrando en la sangre de cada uno, nos dedicábamos a hacer cosas que no podríamos haber hecho en la casa de mi viejo aunque supiéramos que mi viejo dormía.

Pero, en la nueva casa vieja, era diferente. Estábamos solos y nadie controlaba a nadie: el Gasti y el Colo transaban en el balcón cerrado de atrás. Carlitos, el Pela y los ‘pollitos BB’ se transaban en el comedor… Y así como yo estaba caliente con el Pela, Carlitos también estaba excitado pensando en Luciano. En un momento dado, cuando todo el mundo estaba concentrado en su pareja o hablaba vaya a saber de qué cosas con otro u otros, lo agarré al Pela de la mano y lo llevé a mi dormitorio.

Lo único que yo quería era disfrutar al Pela. En ese momento, en el que menos pensaba, era en Luciano. Así que, cuando Carlitos me dijo que le había mandado un ‘wsp’ a Luciano, diciéndole dónde estábamos y que se viniera, me quise morir y lo habría asesinado ahí mismo! Arruinó mis planes! Claro que era lo que yo pensaba? Que mientras me encamaba con el Pela, Carlitos se iba a quedar ‘pajeándose’ (sin hacer nada)? Carlitos quería coger con Luciano!

Pero acaso no sabe que Luciano, es ceremonioso hasta el hartazgo? Era obvio que el primer polvo del año, lo iba a querer tener conmigo y no con Carlitos! Igual que en los cumpleaños de Luciano, que quiere comenzar el día de su cumpleaños, con mi pija adentro de él. Una tradición que venimos teniendo desde que vivimos juntos. El Pela se dio cuenta de mi desilusión pero, no lo podíamos evitar. Luciano es mi pareja y yo no podía dejarlo ni por él ni por cualquier otro.

Pero, el alcohol y la calentura que tengo con el Pela, embotaron mi pensamiento. Cómo no avisarle a Luciano que estábamos en la nueva casa vieja? En qué estaba pensando cuando deduje que Luciano no iba a venir a la nueva casa vieja? Quizás pensé que Luciano, sabiendo que yo estaba en la casa de mi viejo, no iba a aparecer. Porque la sola presencia de mi papá, lo inhibe tanto que se nota ‘a la legua’ (de lejos) que Luciano está incómodo. O sea, que a la casa de mi viejo, no iba a ir ni muerto.

Y bueno, tuve que aguantarme la calentura, porque no me quedó otra que decirle a Luciano, ‘wsp’ mediante, que lo pasaba a buscar por la casa de la madre porque quería tener con él, el primer polvo del 2019. Además, tuve que hacer de taxi, porque no solamente bajó Luciano, sino también el Enzi, que me pidió si lo podía ‘acercar’ (llevar) hasta la casa de la novia. Y al Enzi no le puedo negar nada, porque es mi aliado natural y porque me ‘calienta’ horrores. Él lo sabe y promueve ese sentimiento, con toqueteos, frases de doble sentido y gestos disimulables que me hace siempre que cruzamos miradas. Amo a ese pibito. Luciano lo sabe y el Enzi también, pero por ahora me veo incapaz de encarar algún intento de acercamiento. Histeriqueamos como lo hace Luciano con el Nachito. O será que entre cuñados sentimos algo más que lazos de familiaridad? Jeeeeeee…

Feliz Año Nuevo 2019

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Feliz Año Nuevo 2019 gente linda!

Creo que muchos ya habrán entrado en el nuevo año

y otros lo estarán haciendo.

Les deseo a todos un 2019 que colmado solo de cosas buenas

nos permita concretar los objetivos que nos proponemos alcanzar…

Muchas felicidades! 

Fin y principio

El sábado pasado, después de una corta agonía, falleció mi abuelo materno. Ya estaba muy anciano y creo que se dejó morir. Tenía casi 91 años. Y no estaba enfermo de nada. Simplemente, sus órganos gastados, comenzaron a colapsar individualmente, hasta convertirlo en una bomba de tiempo, que según los médicos que lo atendían, explotaría en cualquier momento. Cosa que ocurrió pocas horas después, cuando ya todos los órganos colapsaron al mismo tiempo y provocaron su muerte.

Lo velaron el mismo sábado por la noche y lo inhumaron el domingo por la mañana. Mi vieja estaba destruida pero mi tío, el solterón, no tanto. Cuando terminó todo, con Luciano regresamos a casa. La muerte de mi abuelo me apenó bastante, más de lo que había creído, especialmente porque nunca había tenido un trato cercano con él, más allá de visitarlo de tanto en tanto y que el viejo, estuviera, más que satisfecho de su nieto más grande, aunque nunca supo que yo soy gay.

Agustina había estado en el velatorio junto al resto de los Lucchessi. También todos los ‘diositos’ y ‘pollitos’ y gente que se relaciona con uno en sus diferentes actividades. Por la cantidad de gente, comprobé ‘in situ’ que debemos ser muy apreciados, porque llegó un momento, que tuvieron que habilitar la sala de estar, de una sala vecina, para dar lugar a la cantidad de gente que había. Y los ‘diositos’ que fueron todos? Parece que la muerte los convoca más que una comida…

Pasada la medianoche, Agus se volvió a mi casa, porque desde hace unos días que no se siente muy bien de salud (tiene dolor de estómago que le provocan náuseas y vómitos) aunque ella dice que no es nada y que lo único que necesita es descansar. Así que, cuando el domingo después de la inhumación, entramos en casa, la Agus me había dejado una nota: ‘No es el mejor momento pero te tengo una sorpresota. Despertame cuando llegues. Agus.’ 

Una sorpresota es más que una sorpresa. Y las sorpresas de la Agus me hacen temblar porque puede salir con las cosas más disparatadas, como cuando quería ir de voluntaria al África con la organización ‘MSF’ (Médicos sin Frontera). Por suerte, quedó embarazada del bebé que perdió y la idea se le fue. Pero ahora, tenía otra: recorrer Latinoamérica y servir como médica voluntaria también en MSF. La verdad que cuando me lo dijo creí que me estaba ‘jodiendo’ (haciendo una broma).

Pero cuando defendió la idea con tanto énfasis, me di cuenta que hablaba en serio. Y no es que no la veo capacitada pero, qué sé yo, una mujer sola, recorriendo esta parte del mundo? Ni el Chapulín Colorado me salva! Y ni nuestros argumentos ni los del Gasti y los del Matius, hicieron mella en esa decisión. Y cuando nos ofrecimos acompañarla la Agus hizo trizas nuestra propuesta, argumentando que su idea era un viaje de por lo menos 1 o 2 años!

Definitivamente está loca! La enloqueció la pérdida del bebé. Por suerte, todavía no se lo comentó a los padres ni al resto de los Lucchessi y somos nosotros los únicos que sabemos que la Agus está embarcada en semejante quijotada. Aún así, no creo que el padre y ni la madre puedan torcer su voluntad y cambiar sus planes. Pero algo debíamos hacer y pronto! Pensando en esto, fui a su dormitorio a despertarla como era su deseo.

Así que apenas se despertó y me vio, se arrojó a mi cuello y se puso a llorar. En ese momento, Luciano ingresaba al dormitorio  y viendo la situación, me preguntó qué era lo que pasaba para que la Agus estuviera llorando. Le contesté que no sabía, pero por muchas palabras tranquilizadoras, no podía lograr que la Agus dejara de llorar. Luciano se había acercado lo suficiente como para abrazarla él también, mientras le pedía que se calmara y nos contara qué era lo que le pasaba.

Como única respuesta, la Agus intentó hablar pero hipó, aclaró su garganta y mirándome a los ojos, me acarició mis mejillas y tomándome la cara con las dos manos, me dio un largo y profundo beso, con los labios algo salados, mojados por las lágrimas. Luciano, la miró y dijo:

Luciano: no me vas a decir que…

Agus:  …

Yo: qué?

L: sí estás…?

A: …

Y: …

L: sí?

A: sí!

Y: ay, boludo, qué pasa? No entiendo! Sí qué!

L: ay, Lu, lo que tenés de lindo y bueno, se compensa con lo que tenés de ‘boludo’ (tonto)… 

A: jijijijij…

Y: …

La risa de la Agus, me tranquilizó. Al menos, la causa de su llanto, no era tan grave, si la hizo reír esa boludez que dijo Luciano. Luciano, me hizo con la mano, mientras la Agus no lo miraba, el gesto del embarazo…Y casi inmediatamente, la Agus, dejó de abrazarme y mirándome a los ojos, me dijo que estaba embarazada otra vez. Yo no volví a ver las estrellitas azules sobre el cielo blanco, de la primera vez. Tampoco las chispas multicolores pero igualmente se me aflojaron las rodillas.

Abracé fuerte a la Agus, la besé y entre los dos abrazamos a Luciano que se había quedado a un costado. La Agus embarazada otra vez! El viejo Lucchessi me pasa a degüello! Porque, que un gay se coja/folle a la hija y la embarace una vez vaya y pase. Un error lo tiene cualquiera. Pero dos veces? El viejo Lucchessi la mata y me mata! Por suerte, tengo el apoyo del resto de los Lucchessi, lo que ayuda bastante. Claro que esta vez, no volverán a pasar las cosas que pasaron en el primer embarazo. La vamos a poner a la Agus en una caja de cristal y me voy a asegurar que haga todo lo que tiene que hacer y bien hecho. Además no va a estar sola. Luciano que se va a tomar algunos meses sabáticos y no va a trabajar y se va a quedar con ella en casa, cuidándola como deberíamos haber hecho la primera vez. Pero esta vez será diferente, Luciano Agustín o Luciana Agustina esta vez nacerá… Jeeeeee…

Noche de amor

El martes 18 fuimos a cenar, mi viejo, los ‘pájaros’, Luciano y yo para festejar los 18 años del Nachito. Si es de no creer! Si para mí sigue teniendo los 6 que tenía, cuando mi vieja se lo sacó de ‘encima’ y lo mandó a vivir con nosotros (el Tato y yo) siendo que nosotros, si bien ya estábamos en plena adolescencia, tuvimos que ‘lidiar’ (luchar) con el Nachito, que todavía traía el pezón de mi vieja pegado a la boca, unido a Barney, el dinosaurio rosa, y siendo casi un desconocido para nosotros.

Así que no tuve más remedio, que hacer de ‘papá’, ‘mamá’, ‘hermano mayor’, ‘niñero’, ‘enfermero’, ‘asistente’ y varias ocupaciones, ya que los abandónicos de mis viejos, lo hicieron venir al Nachito a vivir con nosotros, porque comenzaba la escuela primaria y era un verdadero quilombo, trasladarlo diariamente del pueblo a la ciudad y viceversa. Así que el Nachito se tuvo que adaptar a vivir con dos adolescentes que lo querían pero que no era más que ‘un peludo’ de regalo (una carga inesperada).

Fuimos a una parrilla cerca de casa de la que teníamos muy buenas referencias. Obviamente, el menú consistió en diferentes cortes de carne asada con papas fritas. Nada de ensaladas ni entremeses. Todos tomamos vino, celebrando la llegada del Nachito, a la mayoría de edad. Recordamos infinidad de anécdotas y situaciones risueñas y otras no tanto y como, el Nachito, dejó de ser una personita casi desconocida para nosotros, para convertirse en nuestro riñón o mejor dicho, en mí riñón.

Acá les dejo algunos posteos que escribí sobre el Nachito y cuando, a mi entender, yo escribía con la espontaneidad y frescura de un gay adolescente y no como ahora. En fin, el tiempo pasa y se nos va la vida… Los señalo para que los que me leen de hace mucho, refresquen cosas del Nachito y para algunos que son ‘nuevos’ en la lectura de este blog, les sirva para entender mejor qué es lo que está pasando en este momento…

https://yo-soy-el-arquitecto-de-mi-destino.blogspot.com/2011/12/abanderado.html

https://yo-soy-el-arquitecto-de-mi-destino.blogspot.com/2013/12/trece-anos.html

https://yo-soy-el-arquitecto-de-mi-destino.blogspot.com/2014/03/el-nachito-gay-bi-o-hetero.html

https://yo-soy-el-arquitecto-de-mi-destino.blogspot.com/2014/12/incesto-ii.html

La pasamos re bien pero como el día siguiente era laborable, terminamos el festejo a la 1 de la madrugada. Y como estábamos más o menos cerca, con Luciano decidimos volver caminando. Cuando llegamos, la nueva casa vieja, estaba silenciosa y a oscuras. Supusimos que la Agus se había ido a dormir, así que entramos sin hacer ruido. Nos duchamos rápidamente y decidimos ir a la cama para hacer el amor, pero antes, fui a la cocina a beber agua y preparar el café del día siguiente.

En eso estaba pensando en Luciano, que se estaba demorando demasiado y tomando café, cuando apareció Luciano, vistiendo el cola less con suspensor que se había comprado unos días antes y que parecía hecho especialmente para él. Qué locura! Indudablemente, el suspensor era un suspensor de verdad y la poca tela con la que estaba hecho, le remarcaba los glúteos chiquitos, redondos, paraditas y duros del culito de Luciano.

Aquella visión hizo que se me parara la pija al ‘toque’ (rápido) y no pude resistir la tentación de besar aquellas nalgas que se me ofrecían para mi disfrute. Me arrodillé y comencé a besar y lamer aquellos glúteos que Luciano me ofrecía y finalmente, decidí comenzar a chupar su agujerito. Luciano se reclinó sobre la mesa de la cocina, abrió lo más que pudo sus piernas y me ofreció toda su ‘cola’ (culo) para que yo lo saboreara y disfrutara, en ese momento con mis labios y lengua, y más tarde, con mi pija que ya era un hierro candente que metí en el culito de Luciano para que me sacara la calentura. Así estuvimos un rato largo, y me detuve solamente cuando, a instancias de Luciano, me pidió que fuéramos a nuestro dormitorio, no sea cosa que se levantara la Agus para cualquier cosa y nos encontráramos con ella. Una vez más, no me pude resistir ni a los encantos ni a los deseos de Luciano. Creo que de a poco, me estoy convirtiendo en un Luciano-dependiente…

Sorpresas

PRIMERA SORPRESA.

Días pasados conversando con mi viejo, con quien casualmente me encontré una tardecita que había ido a buscar a Luciano al trabajo y como estaba haciendo ‘tiempo’ me puse a mirar vidrieras y ahí fue cuando nos cruzamos con mi viejo. Y como tenía tiempo de sobra, nos fuimos a tomar una cerveza, aprovechando el 2×1 del ‘happy hour’. Y ahí mismo, sin anestesia previa ni nada que me lo indicara me largó que iba a vender la casa del campo.

Esa noticia me cayó como un balde de agua helada! Cómo que vas a vender la casa del campo? A quién se le ocurre? Mamá está de acuerdo? Y mil preguntas más de ese tenor que me fueron contestadas serenamente como si la decisión tomada fuera ‘cosa juzgada’ y no hubiera vuelta atrás. Lo único que no pudo contestarme es que sino era mejor una casa en el campo como la que teníamos y no la suma millonaria de dinero que iba a conseguir con la venta de la casa.

Especialmente porque el dinero ‘cash’ (en efectivo) acá se desvaloriza y salvo que lo inviertas en dólares u otra cosa (propiedades por ejemplo), el valor del dinero se pierde. Y propiedad tenía muy bien valuada en esa casa del campo, así que no le veía el motivo de la venta. Y mi viejo argumentó que estaba pagando un dineral en mantenimiento cuando en realidad, nadie iba. Porque el mismo Tomi, se mudó a una pensión del pueblo y dejó sin habitantes a la casa del campo.

Tomi se cansó de tener que ir en moto todos los días hasta el pueblo para tomar el ómnibus que lo lleve al trabajo y volver a repetir, a la inversa, lo mismo 8 horas después. Y Nico como trabaja en el pueblo iba poco a la casa del campo para estar con el Tomi. Así que el Tomi se mudó a la pensión que tienen los abuelos del Nico. Y ahora mata dos pájaros de un tiro. Está siempre en el pueblo y convive con el Nico. Los abuelos del Nico creen que son amigos y fomentan que duerman juntos y todo eso.

Y mi viejo que casi no usa la casa del campo. Julia menos. El Tato y el Nachito no fueron casi nunca y yo fui por causas muy puntuales (a buscar ropa o a llevar algo) o a cogerme al Colo o a Carlitos pero me vuelvo en el mismo día. Al final, mi viejo tiene razón. Le está pagando al Juanma un montón de ‘guita’ (dinero) para que esté todo en condiciones y está terminando el año y ninguno fue ni por equivocación. En fin. Que sea lo que mi viejo decida y listo. Yo ya le di mi parecer.

Después, cuando ya eran las 8 de la noche, le mandé un ‘wsp’ a Luciano y le dije que estaba en tal lugar, con mi viejo, y que se viniera a tomar una cerveza y a comer algo. Luciano me contestó al ‘toque’ (rápido) diciéndome que venía pero que se iba a demorar un ratito. Así que mi viejo, aprovechando que ya venía Luciano y para no incomodarlo con su presencia, se fue, no sin antes de pagar todo lo que habíamos consumido.

Así que cuando me quedé solo aproveché a mirar pibitos y no tan pibitos que estaban ahí disfrutando los precios al 50% del happy hour. Y de todos los que miré, uno solo me mantuvo mi mirada pero estaba en un grupo mixto y ni siquiera se animó a seguirme cuando fui al baño y pasé delante de su mesa. Y eso que le había hecho una seña imperceptible para que me siguiera. Pero el pibito no me siguió y me volví frustrado a mi mesa, aunque me siguió mirando toda la noche. En fin.

SEGUNDA SORPRESA.

En ese momento, llegó Luciano, pasando entre las mesas atestadas de chicos, todo sonrisas y con movimiento grácil. Luciano está ‘soltando’ (exteriorizando) de a poco su homosexualidad. Ya no está tan estructurado como antes. Igualmente, le cuesta, como a mí, las exteriorizaciones en público, que hacemos, pero muy discretamente cuando hay poca gente a nuestro alrededor. Porque por más ‘divo’ (estrella) que es, todavía nos cuestan las demostraciones de amor explícitas (besos) en la calle.

O como decía Napoleón: ‘despacio que estoy apurado’… Como todavía estábamos en el horario del happy hour, decidimos pedir unas rabas, unos bocaditos de pollo y queso rebozados y fritos y más cerveza y quedarnos allí a cenar. De adentro de un morral muy lindo que se compró, Luciano, sacó un paquete envuelto para regalo y me lo dio, diciéndome que era para mí. Yo le pregunté cuál era la causa del regalo y me dijo que no había causa y que nada más era su amor convertido en un regalo.

Esa fue la otra sorpresa. Y ahí mismo, me obligó a ver el contenido del envoltorio. Mi regalo consistía en un pack de tres tangas, tipo slips, como a mí me gustan pero con un detalle que no esperaba encontrar. Detrás, donde se espera ver la tela que cubre las nalgas, no había tela, sino que una cinta continuaba el taparrabos, se tenía que introducir en la raja y se unía a la cinta de la cintura. Es como andar por la vida con el culo al aire. Jaaaaaa… Pero bueno, parece que se usa en el ambiente.

La verdad que no me esperaba semejante regalo por eso fue una verdadera sorpresa. Le agradecí a Luciano el regalo y me dijo, muy sonriente y feliz, que lo podíamos estrenar esa misma noche. Luego sacó otro pack del morral y me mostró, unas tangas diminutas que había comprado para él. El taparrabos apenas si cubría los genitales y era el único trozo de tela. El resto eran cintas que le rodeaban la cintura, pasaban por debajo de las nalgas, a las que levantaban, dejándolas sin cubrir.

La verdad, no le dije nada porque estaba muy contento con sus tangas suspensoras. Pero, con el culito parado que tiene Luciano, qué sentido tiene usar suspensores? Qué quiere? Parar más de lo que tiene parado su culito? En ese momento me dijo que lo iba a usar solamente en ocasiones especiales conmigo. Y también me dijo que no los había pagado porque era un obsequio que le hacía la boutique como reconocimiento por su excelente desempeño como vendedor. Sí, mucho reconocimiento pero en el momento de despedir empleados, Luciano fue al primero que le avisaron que se quedaba sin trabajo. Por suerte, lo convencí que no era tanta tragedia como él veía la situación y ahora está como siempre. Va a disfrutar del verano, del dinero que le van a pagar de indemnización y de las vacaciones obligadas. Total, me tiene a mí, para mantenerlo todo el tiempo que sea necesario porque amo a este pibito como creo que nunca amé a ningún otro ‘diosito’. Seguirá todo siempre así? Qué vueltas da la vida, por favor! Jeeeeeee…

Hilario 3

La lluvia siguió cayendo durante todo el sábado, aunque con cierta intermitencia. Ya no era la lluvia torrencial del viernes por la noche, ni tampoco la intensidad de la tormenta eléctrica. Pero, al seguir lloviendo poco o mucho, durante el resto del día, hizo que mi situación no variara. Los caminos rurales realmente estaban intransitables y no podía entrar ni salír nadie. A pesar de ser fin de semana ‘largo’, sólo había alojados en el hotel, dos matrimonios de edad mediana, amigos entre sí y una parejita joven que aprovechó el mal tiempo para hacer el amor, porque solamente dejaron la habitación en la hora del almuerzo o la cena. El resto de los alojados, éramos el Nachito, los dos amigos y yo, ya que los otros, eran los dueños del lugar, sus dos hijos y el personal del hotel.

El día se hizo demasiado extenso. La falta de electricidad hizo que el aburrimiento comenzara a ganar adeptos. Los primeros que caímos víctimas del aburrimiento fuimos nosotros, que acostumbrados a los artefactos eléctricos, la falta de energía provocó que las baterías se agotaran o no pudiéramos usarlos. Había comenzado a llover nuevamente de manera intensa. Los más grandes, aprovecharon para dormir ‘siesta’ y el Nachito y los amigos y yo, junto a Matilde, nos reunidos para conversar y jugar al ‘pool’ (billar). Después, hicimos un torneo de naipes en el que intervinimos todos y que hizo que la tarde fuera un poco más llevadera. Finalmente, ante la oscuridad provocada por los negros nubarrones que anunciaban nuevas lluvias, decidimos poner fin a la actividad.

Luego de la cena, hicimos una extensa sobremesa hasta la medianoche. Ya no llovía y se había despejado bastante por lo que suponíamos que al día siguiente haría buen tiempo. Hilario había conseguido que un tractor vecino nos hiciera de apoyo para los que queríamos salir de allí después del almuerzo. Era mi última noche y excepto, las dos mamadas de Hilario, no habíamos hecho más nada. Así que, tenía que aprovechar, porque era esa noche o nunca. Claro que nunca era una manera de decir, porque Hilario me había propuesto encontrarnos en Rosario. Yo le dije que sí, aunque no le dije nada de la relación que mantenía con Luciano. A la 1 de la madrugada, decidí irme a dormir. Hilario hizo lo propio pero en lugar de ir a su dormitorio, desvió su camino y terminó en el mío.

Estuvimos hablando un poco de todo y le pregunté si había pensado en lo que quería hacerle. Me contestó que sí pero que no quería más que repetir lo que ya habíamos hecho. Le dije que no importaba, que no se hiciera problemas. Finalmente, nos desnudamos y nos metimos en la cama. Mientras, Hilario acostado a mi lado, me masturbaba despaciosamente como siempre lo había hecho. Yo aproveché la ocasión para abrazarlo y atraerlo hacia mí. Mis manos bajaron hacia las nalgas lampiñas del pibito y se la acaricié lenta y suavemente. Hilario se acomodó mas estrechamente a mí y dejó que con mis manos, le acariciara el culito. Hilario estaba de lado. Le dije que me dijera si aquello le molestaba. Como toda respuesta, recibí un arrebujamiento de su cuerpo que se estrechó más al mío. Íbamos bien.

Con mi mano, le tomé el mentón y le moví el rostro hacia arriba. Hilario no dijo nada y me dejó hacer. Me detuve cuando los labios entreabiertos de Hilario estaban cercanos a mi boca. Hilario gimió apenas, pero no entreabrió sus labios, invitándome solamente a un ‘pikito’. Ni lerdo ni perezoso, yo apoyé mis labios sobre los suyos y con mi lengua, derribé toda la resistencia de sus labios cerrados. La noche anterior había cedido a unos pocos ‘pikitos’ pero en ese momento, el pibito cedió a mis deseos y cuando entreabrió sus labios, aproveché para meterle mi lengua, al tiempo que lo atraía hacia mí con mucha fuerza. De esa manera, lo besé apasionadamente. Hilario no intentó nada. Sólo se sometió a mis movimientos de lengua dentro de su boca.

Con mi otra mano, lo acomodé a Hilario lo mejor que pude, haciéndolo recostarse mucho más arriba, hasta que la punta de mis dedos alcanzaron su agujerito anal. Segundos antes de introducirles mis dedos, volví a besarlo apasionadamente en la boca y casi inmediatamente, uno de mis dedos, untados con un gel lubricante que siempre llevo conmigo, se lo introduje en el culito, muy despaciosamente pero con la firmeza suficiente como para que no tuviera otro remedio que aceptar a aquel movimiento invasor. Apretó con fuerzas sus nalgas y dijo algo que no alcancé a escuchar, cuando sintió que mi dedo violaba su agujerito anal, pero casi en un susurro y rozándole los labios, le dije a Hilario, que no dijera nada y que disfrutara ese momento único en su vida.

Hilario gimió sordamente un poco, pero creo que fue de placer. Él me estaba masturbando, al tiempo que yo hacia lo propio con su pija, le besaba los labios y le hacia recorrer mi lengua por toda esa cavidad bucal mientras que, con la otra mano, había comenzado de alguna manera con el trabajo de dilatación. Esos movimientos, lentos pero sin pausa, se hicieron eternos y creo que los gozamos intensamente los dos. Hilario había abandonado hacía rato toda resistencia y me dejaba hacer. Mientras le decía al oído palabras que le daban seguridad para aceptar lo que pensaba hacerle y viendo que mi pija ya era un pedazo marmóreo, el mismo Hila giró sobre sí mismo y puso su culito casi encima de mi pija mientras me decía, casi ordenándome, que lo penetrara…

Así que me acomodé detrás del pibito lo mejor que pude, le elevé un poco una de las piernas y pasé mi brazo rodeándolo por el cuello y dejé descansando mi palma en su pecho, para atraerlo fuertemente hacia mí cuando comenzara a penetrarlo. Volví a untarle lubricante como pude, en el agujerito del Hila y en mi pija y me pidió ‘por favor’ que no lo penetrara ‘a pelo’ (sin protección) y que usara ‘forro’ (preservativo). Temí que la posición que teníamos y el ambiente que había logrado conseguir, se terminara si me levantaba a buscar un forro en mi cartera de los portadocumentos. Así que le dije a Hilario, que no tenía forros ahí y que los había dejado en la guantera del auto. También le dije que se tranquilizara, que no estaba enfermo de nada y que no tenía ninguna ‘ETS’ (Enfermedad de Transmisión Sexual), que se relajara y que disfrutara de algo que era la primera vez que lo hacía y que quizás, no volviera a repetir. Dicho esto, apoyé mi pija en su raja, al tiempo que Hilario, rezongó un poco por mi falta de previsión, pero estaba no solamente excitado sino totalmente entregado, así que, con una de sus manos libres, tomó mi pija y la llevó directamente a su agujerito para que yo lo hiciera mío. Al principio no fue fácil. El anillo anal de Hilario no quería ser vencido fácilmente y se negaba a dilatar lo suficiente para que dejara entrar a mi glande. Y Hilario no colaboraba. Contraía los glúteos y se quejaba sin sentir dolor o gemía como si lo estuviera torturando. Pero ya lo dice el refrán: tanto va ‘el cántaro a la fuente, que al final se rompe’… Y más o menos fue lo que pasó con Hilario. Aceptó ser mío y bueno, no lo podía dejar con las ganas. Después de bastante forcejeos y cambio de posiciones, logré quitarle la virginidad a ese pibito y hacerlo mío, como era mi deseo y el suyo también, obviamente… Jeeeeee…

Hilario 2

La lluvia ya era torrencial y golpeaba con fuerza en el ventanal del primer piso que daba al jardín trasero. De tanto en tanto, numerosos relámpagos iluminaban el entorno. Le agradecí a Hilario por la habitación (sin costo) y por la ropa seca que me había alcanzado, pero le dije que estaba acostumbrado a ducharme antes de acostarme y eso es lo que iba a hacer. Hilario se llevó mi ropa mojada y me dijo que la iba a tener seca para la mañana y que ‘se daría una vuelta’ (regresaría) más tarde para ver si yo necesitaba algo. Dicho esto, salió de la habitación y me quedé solo.

Mucho más tranquilo me duché rápidamente pero en el momento que estaba secándome, se cortó la luz y me quedé totalmente a oscuras y solamente iluminado, de tanto en tanto, por los relámpagos de la tormenta. La lluvia arreciaba cada vez más fuerte y yo agradecía que Hilario me haya entretenido esos minutos previos a mi partida, porque de haberlo hecho, seguramente estaría perdido en medio de un camino rural. Guiándome con la luz de los relámpagos, logré llegar a la ropa que me había dejado Hilario. Slip no necesitaba porque duermo desnudo y hacía calor para dormir con buzo.

En ese momento, cuando estaba retirando el acolchado y la sábana de la cama, golpearon la puerta sordamente. Iluminado por la linterna del celular, abrí la puerta y ahí estaba Hilario, con una bandeja con un portavelas con su correspondiente vela encendida y dos tazas de café y unos pequeños scones. Así que lo hice pasar sin perder un segundo. Apenas Hilario pasó, una corriente de aire de la banderola del ventanal y la puerta de la habitación abierta, hizo que la vela se apagara quedando nuevamente, ambos, sumidos en una oscuridad increíble.

Tanteando, fui hasta la mesita de luz y volví a encender la linterna de mi celular y con esa poca claridad, tomamos el café y comimos el snack que Hilario había traído. No sé en qué momento me vio totalmente desnudo y entre asombrado y divertido, me dijo.

Hilario: estás desnudo!

Yo: sí… estoy acostumbrado a dormir así, sin ropas… Vos dormís con piyama?

H: eeehhhh… no, no, remera y pantalón corto…

Y: ah, y dónde dormís? Por acá?

H: no, en la casa de atrás, desde acá se ve…

Y: uy, pero hasta allá te vas a ‘cagar’ (excesivamente) mojando!

H: no… bah, digo… voy a esperar que pare de llover un poco… o salvo que me dejes quedarme acá, a dormir con vos…

Y: si querés y no te jode que yo duerma desnudo, está todo bien…

H: bueno, me quedo entonces…?

Y: sí quedate, la cama es grande y la noche no está para dormir solo… Tus ‘viejos’ (padres) no te van a hacer problema?

H: no…! Para nada, si no es la primera vez que duermo con un amigo en la misma cama… Además, no me vas a violar… no?

Y mientras yo me acostaba, Hilario se desnudó completamente, a tientas, caminando en puntas de pie e impidiendo que la madera del piso rechinara. Luego se acostó a mi lado y en la oscuridad total y completa del lugar, sentí como su mano me agarraba mi pija ya erecta y me empezaba a pajear, mientras yo trataba de besarlo en la boca. No sé por qué me pareció que eludía mis labios. Más cuando casi inmediatamente, sin más franela ni transa, bajo su cabeza y dejó de pajearme con la mano para meterse toda mi pija en la boca y seguir estimulándome con  la boca, la lengua y la mano.

El pibito se portó mucho mejor de lo que yo esperaba. Se notaba que tenía mucha experiencia porque chupaba como los ‘dioses’ (excelentemente). Lo franeleé lo más que pude pero mucho no pude porque la posición que tenía apenas si podía acariciarle los cabellos. Y cuando le dije que se colocara transversalmente para empezar a dilatarlo, metiéndole los dedos en el agujerito, me dijo que ‘no’. Que no le gustaba que lo penetraran ni tampoco le gustaba besar y que esperaba que no me ‘jodiera’ (molestara). Le dije que no pero se notó mi molestia y fue ahí cuando me dijo que no era gay.

Vamos! Mi radar gay no falla o mejor dicho no falló nunca. A veces no detectó nada pero detectar y no ser? Mmmm… Mi radar gay dictaminó que ese pibito tenia mucha agua para que yo me tirara sin problemas. Sin dudas, había un ‘problema’ en Hila, pero no estaba para ponerme en el papel de psicólogo y mucho menos de hacerle terapia psicoanalítica, así que desistí de la idea. Cuando estaba a punto de ‘acabar’ (eyacular) le avisé y me dijo que no había problema y que me ‘corriera’ (acabara) en su boca, cosa que me gusta increíblemente y que también algún día será tema de mi análisis…

Finalmente, el pendejito se tragó toda mi leche aunque esta vez no fueron los hectolitros de siempre. Ese pendejito no me había calentado como otros y obviamente, la leche no fue la cantidad de siempre. Sí se portó más que bien. Tragó todo y siguió lengüeteando por todos lados, limpiándome de todo vestigio de semen. Por la posición que había adoptado y por la oscuridad del lugar, no pude ver si se la había parado la pija o no. Finalmente, se recostó a mi lado y me dejó darle un par de ‘pikitos’ que recibió pero que no devolvió. Después giró sobre su mismo y se quedó dormido profundamente.

Al otro día, me desperté re temprano como siempre. Hilario seguía en la misma posición, durmiendo desnudo a mi lado. Era de no creer pero afuera la lluvia seguía cayendo torrencialmente. No escuché llover a la noche. Dormí profundamente. Ni siquiera escuché el wsp que me mandó Luciano a las 2 de la madrugada, entre alarmado y asustado porque no tenía noticias mías como habíamos convenido hacer. Así que apenas pude, le envié un wsp diciéndole que estaba bien y que había optado quedarme debido a la intensidad de la tormenta.

Me levanté y me duché nuevamente y cuando salí del baño, Hilario ya no estaba. Tampoco su ropa. Regresó enseguida, con mi ropa seca, una taza de café y un par de muffins gigantes que comimos sin mucha ceremonia. Conversamos sobre la tormenta y la lluvia torrencial que no cesaba. Llovió en tres días lo que debía llover en 3 meses! Y se notaba porque tanto el jardín de adelante como el parque de atrás, estaban totalmente anegados de agua y charcos gigantes aparecían por acá y por allá. Apenas terminamos de tomar el café cuando mi pija volvió a pararse.

Hilario no desaprovechó la ocasión y antes de que comenzara a vestirme, se arrodilló frente a mí y volvió a meterse toda mi pija en la boca y comenzó nuevamente a masturbarme y a repetir la dinámica de la noche. Al terminar la felación me dijo que con tanta lluvia, los caminos estaban intransitables y que la novia no iba a poder ir (y me confirmó que era hetero, pero, que había sucumbido con algunos chicos que conoció en la facultad y conmigo ahora), pero que no era gay y por eso no le gustaba besar ni que tampoco lo penetren. Así que, salvo que me ‘jodiera’ (molestara) mucho su accionar, la podíamos pasar más que bien. Le dije que yo no tenía problemas con que me chupara la pija y me sacara la leche, pero que me gustaría hacer ‘otras’ cosas a lo que Hilario se negaba. Hilario se quedó pensativo un rato y mientras yo me vestía, me observaba atentamente. El cielo se puso muy oscuro y volvió a llover torrencialmente como si nunca hubiera llovido. Hilario me miró pícaramente, me sonrió cómplice y me dijo que si seguía lloviendo así, no me iba a poder ir nunca y que él iba a pensar en mi propuesta… Jeeeeee…

Hilario 1

Y así como empecé en este ‘metier’ de escribir un blog creo que lo voy a terminar. No haciendo tanta ‘alharaca’ (ruido). Y así como comencé en silencio, también me iré en silencio. Cada vez tengo menos tiempo y también menos ganas de continuar contando mi vida. Ya dejó de tener la impronta que la hacía agradable e interesante, saber cómo se desarrollaba la vida sexual de un adolescente. Pero ya no soy ese adolescente y creo que perdí toda la frescura y espontaneidad.

Hace bastante tiempo también había decidido cerrar este blog pero no lo hice porque hubieron algunos chicos y no tan chicos que me pidieron que no lo haga. Y no lo hice. Pensé que era una manera de ayudar a los pibitos gays que están saliendo al mundo. Y quizás les pudiera ayudar de alguna manera, no con consejos ni sugerencias, sino contando lo que me pasaba y cómo lo iba resolviendo. Pero ahora, los pibitos cambiaron mucho.

Ya casi nadie lee un blog. Ahora, sepan o no, experimentan aquello de ‘acierto/error’ y no se hacen mucho problema por lo que puede acontecer. Como lo que me pasó hace apenas algunos días atrás, cuando el Nachito me preguntó si podía llevarlo con el auto hasta un pueblo que nunca había escuchado hablar de él. Yo no tenía planes para ese fin de semana pero me daba ‘paja’ (pereza) ir hasta el culo del mundo, tener que volverme para a los dos días volver a ir para buscarlo al Nachito.

Y todo porque el único transporte de pasajeros los dejaba en la ruta y después tenían que caminar varios kilómetros para llegar al pueblo. Para colmo, no iban al pueblo, sino al campo de una amiga del colegio, que se llama Matilde y que los había invitado a pasar el fin de semana largo en el campo de sus padres. La verdad que muchas ganas de llevarlo no tenía, pero como a todo lo que me pide el Nachito, menos mi culo, le dije siempre que sí, esta vez no fue la excepción.

Y ‘puteándolo’ (insultándolo) al Tato en mil idiomas diferentes porque no podía llevarlos él, le dije que sí. Otra no me quedaba. Además, el Nachito no dice nada pero está medio sensible con esto de los viajes, ya que tenían contratado el viaje de fin de curso para ir a Punta Cana (República Dominicana) pero con el desmesurado aumento del dólar y la devaluación de nuestra moneda, la empresa de viajes, se declaró en ‘quiebra’ y los dejó sin viaje de fin de curso.

Obviamente, esta defraudación originó un juicio que va a ser interminable y lo más probable es que ese viaje no se realice ni haya compensaciones ni nada por el estilo. Para colmo no fue todo el curso porque la mayoría decidió ir a Bariloche y un grupo poco numeroso, decidió cambiar de rumbo e ir al Caribe. En fin. Así que con ese panorama, cuando el Nachito me preguntó si podía llevarlo, argumenté algo de resistencia pero finalmente le dije que sí.

Luciano no quiso ser de la partida porque está medio deprimido, porque se va a quedar sin trabajo, así que optó por no participar y en su lugar, iría a la casa de la madre a como está acostumbrado hacer los viernes que se queda a cenar y a dormir. Así que me fui con el Nachito y dos amigos más, uno de los cuáles me ‘calienta’ (excita) terriblemente. El Nachito lo sabe y me tiene ‘cagando’ (reconviniendo) que no me meta con el pibito porque es su amigo y porque no es gay y por mil motivos más.

Pero bien que el pendejito me tira la re onda siempre que puede y aunque ya ‘me cortó el rostro’ (desilusionó) una vez, no significa que va hacerlo siempre. El pibito es compañero del colegio y está más bueno que comer pollo con las manos. Y cada vez que miraba por el espejo retrovisor me chocaba con la mirada de este pibito que me decía ‘cogeme/follame’ ya! Así que nos fuimos calentando durante todo el viaje intercambiando miradas pero no nos dirigimos ni una palabra.

Por suerte el pueblo, no estaba lejos, lo que sí estaba lejos, era el campo de la pibita. En el pueblo me dijeron como llegar pero ahí comprendí que no tengo la más mínima orientación espacial, y menos de noche, porque nos perdimos varias veces y varias veces, tuvimos que recurrir a alguna casa cercana visible para que nos dijera cual era el camino correcto. Y en plena pampa y ya casi anocheciendo, encontrar una casa, es como encontrar una aguja en un pajar.

Ni siquiera los GPS de los celulares nos guiaban correctamente. Finalmente, decidimos tomar al toro por las astas y llamar a la ‘minita’ y decirles donde estábamos y que nos vinieran a buscar porque estábamos cansados de dar vueltas sin encontrar la casa. Así fue que mandamos fotos del lugar donde estábamos y decidimos esperar que nos vinieran a buscar. Nuestro auxilio no demoró más que unos larguísimos 30 minutos. Matilde y el hermano, nos vinieron a buscar en una moto.

El hermano de Matilde se llama Hilario (cómo hay gente que puede llamarse así?) pero le dicen ‘Hila’. Tiene 21 años y está estudiando para ser ingeniero agrónomo en un pueblo cercano a mi ciudad. No es un ‘diosito’ pero está para cogerlo/follarlo. Y aunque nos miramos varias veces, Hilario nunca dijo nada, ni siquiera en doble sentido. De todos modos, mi radar-gay me anunciaba con trompetas y clarines, que el pibito era gay y sino era gay, era bi, pero que se la comía se la comía.

Matilde subió a la Eco y nos guió hasta la casa. Hilario se fue rápidamente y enseguida lo perdimos de vista. La casa no era una casa de campo cualquiera, ni un fin de semana ni tampoco un chalet. En el centro de un bosquecito, se levanta esta construcción, que más que casco de estancia, es una mansión con forma de castillo medieval hecho y derecho en el medio de la nada. Matilde nos dijo que la casa había sido reciclada para hacer turismo rural y ahora era un hotel rural.

Yo no podía creer que ese palacio fuera de verdad. Hila nos guió por el costado de la casa hasta un galpón-cochera donde había más de 10 autos estacionados, algunos de los cuales eran muy antiguos. Y cuando bajamos con nuestros bolsos y mochilas, nos acompañó hasta un enorme salón donde nos esperaban los padres, quienes después de las presentaciones de rigor y de beber algo ‘fresco’ y comer algunos entremeses, nos condujeron a las habitaciones donde íbamos a dormir.

Yo les dije que no me quedaba y que regresaba a Rosario, pero me convidaron a acompañarlos en la cena y que luego regresara. Así que acepté el convite. La cena estuvo muy buena y comí como si fuera la última vez. Después de comer, los pibitos se juntaron en una especie de salón-biblioteca, mientras Hila, los padres y yo, conversábamos animadamente en la sobremesa. A eso de las 23 horas, Hilario me hizo un plano para no perderme cuando me fuera o cuando volviera a buscar a los pibitos.

Después fuimos al enorme galpón-cochera donde había estacionado la Eco y me estuvo mostrando algunos autos antiguos de colección. En ese momento, comenzó a soplar un viento frío y relámpagos brillantisimos anunciaban la proximidad de la lluvia. Hilario hizo mala cara y me dijo que tenía dos opciones: una, era quedarme a pasar la noche porque si me había perdido de día, lo más probable, era que volviera a perderme, más en una noche tormentosa como esa.

Los caminos de tierra negra, con la lluvia, enseguida se ponen intransitables y muy resbaladizos, lo que provoca que, o me quede atrapado en alguna ‘huella’ (zanja profunda del camino hecha por las ruedas de un camión) o me patine la Eco y me deslice, sin poder evitarlo, a las zanjas del costado del camino. Y si bien estoy acostumbrado a conducir en el campo, los caminos rurales no son todos iguales y sus indicaciones me habían metido miedo.

Para colmo de males, antes de que pudiera encender el motor de la Eco, se largó una lluvia torrencial que parecía que el cielo se hubiera abierto. Era una cortina de agua que no dejaba ver nada. Los relámpagos iluminaban todo el claro del bosquecito y los truenos resonaban fuerte. Aquello parecía el aquelarre. Hilario me miró fijamente y apoyándome una mano en mi hombro, me dijo que era mejor que me quedara y me fuera a la mañana siguiente. Yo sopesé la situación y le dije que sí.

Así que volvimos al palacete corriendo bajo la lluvia torrencial. Llegamos a la casa empapados y como ya era bien pasada la medianoche, todos se habían acostado, menos los pibitos que hablaban sordamente y se reían en la biblioteca. Hilario me acompañó hasta un dormitorio y me dio una toalla para que me secara y un buzo para dormir. Y cuando comencé a desvestirme, Hilario se quedó viendo como me desnudaba. Luego, me ayudó a secarme con un toallón y una toalla. Ahí fue cuando me di cuenta que Hila me estaba diciendo a los gritos mudos que su pileta tenía agua y que yo podía tirarme a nadar en ella cuando quisiera… (sigue)

Alexis recargado

Días antes, de que esto que voy a contar pasara, me había llamado el Matius para ‘vernos’ porque me quería decir ‘algo’. En realidad, desde que está saliendo con el ‘Pollo’, la relación de noviazgo tiene muchos altibajos y por lo que se ve, va derecho al fracaso. De todos modos, me gusta encontrarme con el Matius, porque no puedo olvidar todo lo que sentía por ese pibito cuando era más chico. Especialmente, cuando hace de ‘activo’. La ondulación de la cadera, hace que la penetración del Matius, sea tan placentero que es de no creer. Aunque no sé por qué, conmigo prefiere ser ‘pasivo’. 

Habíamos quedado en encontrarnos cuando saliéramos de trabajar. Ese día, él no iba a la facultad, así que matábamos dos pájaros de un tiro. Íbamos a tomar alguna cerveza artesanal, aprovechando el 2×1 de cualquiera de las cervecerías de la avenida Pellegrini y de paso comíamos algo. El Matius me iba a decir lo que no quiso decirme por teléfono y finalmente, terminaríamos en su departamento, haciéndonos el amor. Así que estuve haciendo ‘tiempo’ en el colegio hasta las 17 horas. Pero ya me estaba aburriendo soberanamente, así que decidí adelantarme a la cita e ir a merendar algo.

En eso estaba, cuando recibí el primer ‘wsp’ de Alexis. En su mensaje iba directamente al grano. Quería cogerme/follarme y me preguntaba por mi disponibilidad. Ese ‘chongo’ (hetero que tiene sexo gay) me pone re caliente. Algún día, tendría que ponerme a reflexionar que tienen en común, Alexis, el Juanma y el Mati, que sin ser ‘diositos’ como a mí me gustan, me rindo tan fácilmente a sus deseos. En algún momento, pensé, que era porque son heteros, bien machos, típicos mestizos descendientes de europeos e indígenas y chongos a morir. Porque otro motivo no le veo.

Sea como sea, le contesté a Alexis que podía un rato nada más porque tenía un compromiso a las 19. El segundo ‘wsp’ de Alexis, solo me decía que me esperaba, me daba la dirección donde estaba y me indicaba que era una obra en construcción. Pagué rápidamente lo que había consumido y fui al encuentro de Alexis. No estaba lejos. Después de dar infinidad de vueltas, logré encontrar a un par de cuadras, un lugar para estacionar la Ecosport y fui al encuentro de Alexis. No fue difícil encontrarlo. En la cuadra solamente había una obra en construcción de un edificio.

Así que apenas llegué, le mandé un ‘wsp’ indicándole que ya había llegado. A los pocos segundos, por una abertura lateral, apareció la figura de Alexis que me franqueaba el paso. A pesar de que estaba atardeciendo, adentro estaba todo oscuro. El lugar, típico de una obra de construcción, impregnaba mi olfato de olores característicos: humedad, madera, ladrillos, mezcla de portland, arena y cal. Todo desordenado y con diferentes montículos que impedían el paso y que debíamos sortearlos. Alexis me dijo que estaba trabajando de día como albañil y de noche, como ‘sereno’ (cuidador nocturno).

Y que había aceptado porque necesitaba el dinero. A la noche iban algunos amigos a comer algo o en este caso, yo para tener sexo, según Alexis, ‘del bueno’. Al final de la obra, había una pequeñísima habitación, con una cama, una mesita chiquita, un calentador eléctrico que hacía las veces de cocina y cuatro sillas, una de las cuales, tenía un televisor apoyado sobre el asiento. En el camino, y mientras me iba contando algunas cosas, Alexis no hizo otra cosa que acariciarme las nalgas, al tiempo que me decía que yo era lo mejor que le había pasado. Qué tal?

Así que apenas entramos a ese ‘cuchitril’ (habitación pequeña y precaria) encendió la luz y sin decir ‘agua va’ me arrinconó contra una de las paredes mientras me besaba el cuello y metía sus manos por debajo de mi pantalón y mi slip y masajeaba mis nalgas casi con desesperación. Yo en cambio, mientras lo dejaba besarme (nunca antes me había besado), le desabotoné el pantalón de trabajo y se lo bajé junto al boxer. La pija de Alexis ya estaba parada, cabeceante y babeante! Qué calentura tenía por favor! El liquido pre-seminal le salia abundante, lubricándole el hermoso glande aciruelado.

Alexis apenas se sintió desnudo de la cintura para abajo, me quitó la camisa e hizo lo mismo con la suya. Inmediatamente presionó mis hombros hacia abajo y empujó suavemente mi cabeza hacia la pija. Me metí toda la pija de Alexis en la boca no sin antes besarle el pecho y el abdomen moreno y musculado. El olor a ‘macho’ me volvió loco y retrotrajo mis recuerdos cuando ‘peteaba’ al Mati en el vestuario del club, al final de las prácticas de fútbol, o cuando me llevaba, para hacer lo mismo, a un grupito de árboles que tenía el club y en el que podíamos ocultarnos de las miradas indiscretas. 

Así estuvimos un largo rato. Luego, ya totalmente excitado, Alexis me arrojó suavemente sobre el camastro y terminó de desnudarme por completo, se colocó un forro y en plena posición del ‘misionero’ me penetró lenta pero totalmente. Y comenzò con su movimiento de ‘saca y pon’. En el silencio del lugar, lo único que se escuchaban eran sus testículos golpear contra mis glúteos. No hubo una palabra, un gemido, un ruido. Luego de un buen tiempo, cambiamos de posición a la del ‘perrito’, luego de costado y después del otro y al final, me senté encima de la pija del Alexis. 

Finalmente volvimos a la posición del ‘misionero’ y ahí sí, en medio, de gemidos de goce y placer, Alexis se quitó el forro y acabó sobre mi pecho, abdomen y bajo vientre y me volvió a meter la pija en la boca para que le lamiera el semen que había quedado. Mientras él, a diferencia de otras veces, me ´pajeó’ (masturbó) casi violentamente hasta que despedí los hectolitros de leche de los que ya estoy acostumbrado. Finalmente, se acostó a mi lado y mientras jugaba con mi leche, me dijo que yo era ‘espectacular’. Después, sacó una cerveza que tenía en una pequeña conservadora y me convidó. 


Me dijo de pedir un pizza. Alexis tenía toda la idea de continuar el ‘encuentro’. Pero le dije que ya tenía un compromiso y que no me podía quedar. Me limpié lo mejor que pude y me vestí rápidamente. La hora había volado y ya casi eran las 20.30. Y el Matius me esperaba y yo ya no tenía ganas de nada. Alexis me dijo que si yo podía volver otro día y quedarme más tiempo. Le dije que sí. Que nos íbamos a volver a ver en cualquier momento. A diferencia de otras veces, me dio un corto beso en la boca y volvió a hacerlo, esta vez un poco más largo, antes de abrirme la puerta para que yo saliera. Qué indicaban esas muestras de efusividad? Lo que me falta es que Alexis se enamore de mí. Y entonces sí que me doctoro en ‘catalizador de problemas’… Jaaaaaaaa…